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| El Imperio seléucida en la época de su máxima extensión. | ||||
| Capital | Seleucia (305-240 a. C.) Antioquía (240-64 a. C.) |
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| Idioma oficial | Griego antiguo | |||
| Otros idiomas | Siríaco, persa medio | |||
| Religión | Griega |
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| Gobierno | Monarquía | |||
| Período histórico | Período helenístico | |||
| • Establecido | 305 a. C. | |||
| • Disolución | 63 a. C. | |||
| Superficie | ||||
| • 301 a. C.[1] | 3,000,000 km2 | |||
| • 240 a. C.[1] | 2,600,000 km2 | |||
| • 175 a. C.[1] | 800,000 km2 | |||
| • 100 a. C.[1] | 100,000 km2 | |||
El Imperio seléucida (312-63 a. C.) fue un imperio helenístico, es decir, un estado sucesor del Imperio de Alejandro Magno. El Imperio seléucida se centraba en Oriente Próximo, y en el apogeo de su poder incluía Anatolia central, el Levante, Mesopotamia, Persia, la actual Turkmenistán, Pamir y algunas zonas de Pakistán. Fue un centro de cultura helenística donde se mantenía la preeminencia de las costumbres griegas y donde una élite macedonia grecoparlante dominaba las áreas urbanas.
Contenido |
Alejandro Magno conquistó el Imperio aqueménida en un breve espacio de tiempo y murió joven, dejando un extenso imperio parcialmente helenizado sin un heredero adulto. El imperio se puso bajo la autoridad de un regente en la persona de Pérdicas en 323 a. C., y los territorios fueron divididos entre los generales de Alejandro, quienes se convirtieron en sátrapas por la Partición de Babilonia.
Los generales de Alejandro se enfrentaron por su supremacía sobre partes del Imperio, y Ptolomeo, uno de los generales y sátrapa de Egipto, fue el primer desafío al nuevo gobierno, lo que llevó a la desaparición de Pérdicas. Su rebelión condujo a una nueva partición del Imperio en el Pacto de Triparadiso en 320 a. C. Seleuco, que había sido el "comandante en jefe del campamento" de Pérdicas desde 323 a. C., colaboró más tarde en su asesinato, recibiendo Babilonia en 312 a. C., y desde aquel punto continuó ampliando sus dominios sin piedad. Seleuco se estableció en Babilonia ese mismo año, tomándose esa fecha como la de la fundación del Imperio seléucida. Y no solo se hizo con Babilonia, sino también recibió toda la enorme parte oriental del Imperio alejandrino:
Seleuco estuvo en lugares tan lejanos como la India, donde llegó a un acuerdo con Chandragupta Maurya, con el que cambió sus territorios orientales por una considerable fuerza de 500 elefantes de guerra, que jugaron un papel decisivo en Ipsos:
Después de su victoria junto a Lisímaco sobre Antígono Monóftalmos en la Batalla de Ipsos en el año 301 a. C., Seleuco tomó el control de la Anatolia oriental y el norte de Siria. En esta última zona fundaría una nueva capital, llamada Antioquía, en honor a su padre. Una capital alternativa fue establecida en Seleucia del Tigris, al norte de Babilonia. El Imperio de Seleuco alcanzó su máxima expansión a consecuencia de la derrota de Lisímaco, su antiguo aliado, en Corupedio (281 a. C.), con la que Seleuco amplió su control sobre Anatolia occidental. Seleuco abrigó la esperanza de tomar el control delas tierras de Lisímaco en Europa - principalmente Tracia y la propia Macedonia, pero fue asesinado por Ptolomeo Cerauno en el momento del desembarco en Europa. Su hijo y sucesor, Antíoco I Sóter, quedó con un enorme reino que consistía en casi todas las porciones asiáticas del Imperio, pero con Antígono II Gónatas en Macedonia y Ptolomeo II Filadelfo en Egipto, no pudo llegar a continuar donde había dejado su padre la conquista de la parte europea del Imperio de Alejandro.
Sin embargo, incluso antes de la muerte de Seleuco, le era difícil asegurar el control sobre los vastos dominios seléucidas de la zona oriental. Seleuco invadió la India (el moderno Panyab pakistaní) en 305 a. C. para enfrentarse a Chandragupta Maurya (Sandrokottos), fundador del Imperio Maurya. Se dice que Chandragupta dispuso sobre el terreno un ejército de 600.000 hombres y 9.000 elefantes de guerra (Plinio, Naturalis Historiæ, VI.22.4). Los dos monarcas finalmente firmaron un tratado, por el que Seleuco cedía los vastos territorios del Indo a Afganistán. Chandragupta a cambio le dio 500 elefantes, una adición a su ejército que iba a desempeñar un importante papel en su victoria en Ipsos. La paz se complementó con una "alianza matrimonial" (epigamia en las fuentes antiguas), lo que implica o bien una alianza dinástica (en la que una princesa seléucida pudo haber sido prometida a la Dinastía Maurya) o el reconocimiento del matrimonio entre griegos e indios.
Seleuco también envió un embajador llamado Megástenes a la corte de Chandragupta, quien es repetidas ocasiones visitó Pataliputra (moderna Patna, Bihar), capital de Chandragupta. Megástenes describió detalladamente la India y el reinado de Chandragupta, descripciones que se han conservado gracias a Diodoro Sículo. Posteriormente envió a Dimaco a la corte del hijo de Chandragupta, Bindusara.
Otros territorios se perdieron antes de la muerte de Seleuco, como Gedrosia, al sudeste de la meseta iraní, y, en el noreste, la Aracosia al oeste del río Indo.
Antíoco I (281-261 a. C.) y su hijo y sucesor Antíoco II Theos (261-246 a. C.) encontraron desafíos en el oeste, incluyendo repetidas guerras con Ptolomeo II y una invasión celta de Asia Menor —disminuyendo así el dominio de la parte oriental del Imperio. Hacia el final del reinado de Antíoco II, varias provincias proclamaron simultáneamente su independencia, como Bactriana bajo Diodoto I, Partia bajo Arsaces y Capadocia bajo Ariarates III.
Diodoto, gobernador del territorio bactriano, afirmó su independencia en torno a 245 a. C., aunque la fecha exacta está lejos de ser conocida, para fundar el Reino Grecobactriano. Este reino se caracteriza por una rica cultura helenística, y continuó su dominación de Bactriana hasta alrededor de 125 a. C., cuando fue invadido por una invasión de nómadas del norte. Uno de los reyes grecobactrianos, Demetrio I, invadió la India alrededor de 180 a. C. para formar el Reino Indogriego, que duró hasta aproximadamente el año 20.
El sátrapa seléucida de Partia, Andrágoras, fue el primero en proclamar su independencia, en paralelo a la secesión de su vecino bactriano. Sin embargo, poco después, un jefe tribal parno llamado Arsaces se hizo con el territorio parto alrededor de 238 a. C. para formar la Dinastía arsácida —el punto de partida de lo que sería el poderoso Imperio parto.
En el momento que el hijo de Antíoco II, Seleuco II Calinico, llegó al trono alrededor de 246 a. C., los seléucidas parecieron entrar en una verdadera decadencia. Seleuco II pronto fue dramáticamente derrotado en la Tercera Guerra Siria contra Ptolomeo III y luego tuvo que luchar una guerra civil contra su propio hermano, Antíoco Hierax. Tomando ventaja de estas dificultades, Bactriana y Partia se separaron del Imperio. También en Asia Menor, la dinastía seléucida perdió el control —los galos habían se establecieron plenamente en Galacia, y surgieron reinos semi-independientes semi-helenizados en Bitinia, el Ponto y Capadocia, y la ciudad de Pérgamo, en el oeste, reafirmó su independencia bajo la dinastía atálida.
Un renacimiento comenzaría cuando el hijo menor de Seleuco II, Antíoco III el Grande, subió al trono en 223 a. C. Aunque inicialmente fue vencido en la Cuarta Guerra Siria contra Egipto, que llevó a la vergonzosa derrota en la Batalla de Rafia (217 a. C.), Antíoco resultaría ser el mejor gobernante seléucida después del mismo Seleuco. Después de la derrota de Rafia, pasó los próximos diez años en su propia Anábasis por la parte oriental de sus dominios —restaurando vasallos rebeldes como Partia y Bactriana al menos a una obediencia nominal, e incluso emulando a Alejandro con una expedición a la India, donde se reunió con el rey Sofagáseno.
Cuando regresó al oeste en 205 a. C., Antíoco consideró que con la muerte de Ptolomeo IV, la situación parecía propicia para otra campaña occidental.
Antíoco y Filipo V de Macedonia firmaron entonces un pacto con el que dividirse las posesiones ptolemaicas fuera de Egipto, y en la Quinta Guerra Siria los seléucidas expulsaron a Ptolomeo V de Celesiria. La Batalla de Panio (198 a. C.) significó la transferencia definitiva de la región de los ptolomeos a los seléucidas. Antíoco parecía ser el restaurador de la gloria del Reino seléucida.
La gloria de Antíoco no iba a durar mucho tiempo. Después de que su antiguo aliado Filipo fuera derrotado a manos de Roma en 197 a. C., Antíoco vio la oportunidad de expandirse por Grecia. Alentado por el exiliado general cartaginés Aníbal, y aliado con la descontenta Liga Etolia, Antíoco invadió Grecia. Esta lamentable decisión condujo a su caída: fue derrotado por los romanos en las batallas de las Termópilas (191 a. C.) y Magnesia (190 a. C.), y se vio obligado a firmar la paz con los romanos por el humillante Tratado de Apamea (188 a. C.), que le obligó a abandonar todos los territorios europeos, ceder toda el Asia Menor al norte de los Montes Tauro a Pérgamo y pagar una enorme suma de dinero como indemnización. Antíoco murió en 187 a. C. durante otra expedición al este, destinada a obtener dinero para pagar la indemnización.
El reinado de su hijo y sucesor Seleuco IV Filopátor (187-175 a. C.) fue en gran medida el intento de pagar la gran indemnización, y Seleuco fue finalmente asesinado por su ministro Heliodoro. El hermano menor de Seleuco, Antíoco IV Epífanes, ocupó entonces el trono. Trató de restablecer exitosamente el prestigio seléucida con una guerra contra Egipto, pero a pesar de que persiguió al ejército egipcio ejército en retirada a Alejandría, se vio obligado a retirarse por el enviado romano Cayo Popilio Laenas, quien dibujó el famoso círculo en la arena alrededor del rey y le advirtió que debía decidir si quería o no retirarse de Egipto (lo cual llevaría a la guerra con Roma) antes de salir del círculo. Antíoco optó por retirarse.
La última parte de su reinado vio la mayor desintegración del Imperio. Las zonas orientales se volvieron incontrolables, lo que fue fue aprovechado por los partos para apropiarse de ellas, y las agresivas políticas helenizantes en Judea llevaron a una rebelión armada —la Revuelta de los Macabeos. Los esfuerzos por hacer frente a partos y judíos resultaron infructuosos, y el propio Antíoco murió durante una expedición contra los partos en 164 a. C.
Tras la muerte de Antíoco IV Epífanes, el Imperio seléucida se volvió cada vez más inestable. Las frecuentes guerras civiles hicieron cada más tenue la autoridad central. El joven hijo de Epífanes, Antíoco V Eupátor, fue derrocado por el hijo de Seleuco IV, Demetrio I Sóter, en 161 a. C. Demetrio trató de restablecer el poder seléucida particularmente en Judea, pero fue derrocado en 150 a. C. por Alejandro Balas —un impostor que, con el apoyo de Egipto, decía ser hijo de Epífanes. Balas reinó hasta 145 a. C., cuando fue derrocado por Demetrio II Nicátor, hijo de Demetrio I. Demetrio II demostró ser incapaz de controlar la totalidad del reino, sin embargo. Mientras él gobernaba Babilonia y el este de Siria desde Damasco, los restos de los partidarios de Balas —primero apoyando a Antíoco VI, hijo de Balas, y luego la usurpación del general Diodoto Trifón— consiguieron expulsarlo de Antioquía.
Mientras tanto, la decadencia de las posesiones territoriales del Imperio continuó a gran velocidad. Hacia 143 a. C., los judíos, gobernados por los macabeos, habían establecido plenamente su independencia, a la vez que continuaba la expansión parta. En 139 a. C., Demetrio II fue derrotado en batalla por los partos y fue capturado. A partir de ese momento, el control de toda la meseta iraní se había perdido en favor de los arsácidas. El hermano de Demetrio Nicátor, Antíoco VII, fue finalmente capaz de restaurar una fugaz unidad y vigor en los dominios seléucidas, pero también resultó inútil frente a la amenaza parta: fue asesinado en una batalla contra los partos en 129 a. C., lo que significó la desintegración definitiva del dominio seléucida en Mesopotamia. A la muerte de Antíoco VII, el gobierno efectivo de los seléucidas se había colapsado, y múltiples pretendientes luchaban por el control del reino en una casi interminable guerra civil.
Hacia 100 a. C., el antaño formidable Imperio seléucida abarcaba poco más de Antioquía y algunas ciudades sirias. A pesar de la evidente caída de su poder, y el declive de su reino alrededor suya, los nobles siguieron desempeñando la función de hacedores de reyes sobre una base regular, con la intervención ocasional del Egipto ptolemaico y otros poderes foráneos. Los seléucidas continuaron existiendo únicamente porque ninguna otra nación deseó absorberlos —dado que constituían un útil estado tapón entre el resto de sus vecinos. En las guerras anatolianas entre Mitrídates VI del Ponto y Sila de Roma, los seléucidas fueron aislados por los dos bandos combatientes.
El ambicioso yerno de Mitrídates, Tigranes II el Grande, rey de Armenia, vio sin embargo una oportunidad de expansión en la constante lucha civil del sur. En 83 a. C., por invitación de una de las facciones en la interminable guerra civil, invadió Siria, y pronto se estableció como gobernante de la región, poniendo prácticamente fin al Imperio seléucida.
Pero el reino seléucida no estaba aun acabado. Tras la derrota de Mitrídates y Tigranes por el general romano Luculo en 69 a. C., el reino seléucida fue resturado bajo el rey Antíoco XIII. Incluso ahora, no pudo evitarse la guerra civil, pues otro seléucida, Filipo II, disputó el trono a Antíoco. Tras la conquista del Ponto, los romanos se alrmaron cada vez más por la constante fuente de inestabilidad de los seléucidas en Siria. Una vez derrotado Mitrídates en 63 a. C., Pompeyo se dedicó a la tarea de rehacer el Oriente helenístico mediante la creación de nuevos reinos clientes y el establecimiento de nuevas provincias. Si bien a las naciones cliente como Armenia y Judea se les permitió un cierto grado de autonomía bajo los reyes locales, Pompeyo vio a lo seléucidas demasiado molesto para continuar y acabó con el problema de los dos príncipes rivales convirtiendo Siria en una provincia romana.
| Rey | Año del inicio del reinado | Año del final del reinado |
|---|---|---|
| Seleuco I Nicátor | 305 | 281 |
| Antíoco I Sóter | 281 | 261 |
| Antíoco II Theos | 261 | 246 |
| Seleuco II Calinico | 246 | 225 |
| Seleuco III Sóter Cerauno | 225 | 223 |
| Antíoco III Megas | 223 | 187 |
| Seleuco IV Filopátor | 187 | 175 |
| Antíoco IV Epífanes | 175 | 164 |
| Antíoco V Eupátor | 164 | 162 |
| Demetrio I Sóter | 162 | 150 |
| Alejandro Balas | 154 | 145 |
| Demetrio II Nicátor | 145 | 138 |
| Antíoco VI Dioniso | 145 | 140? |
| Antíoco VII Evergetes | 138 | 129 |
| Demetrio II Nicátor | 129 | 126 |
| Seleuco V Filométor | 126 | 125 |
| Antíoco VIII Grifo | 125 | 96 |
| Antíoco IX Eusebio | 114 | 96 |
| Seleuco VI Epífanes | 96 | 95 |
| Antíoco XI Epífanes | 95 | 92 |
| Demetrio III Eucarios | 95 | 88 |
| Antíoco X Eusebio | 95 | 83 |
| Filipo I Filadelfo | 95 | 83 |
| Antíoco XII Dioniso | 87 | 84 |
| Antíoco XIII Asiático | 69 | 64 |
| Filipo II Filorromano | 65 | 63 |
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Antíoco |
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Laodice | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Seleuco I Nicátor 305–281 |
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Apama | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Aqueo |
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Estratónice |
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Antíoco I Sóter 281–261 |
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Andrómaco |
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Antíoco II Theos 261–246 |
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Laodice I | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Aqueo 220–213 |
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Laodice II |
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Seleuco II Calinico 246–226 |
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Antíoco Hierax 240–228 |
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Seleuco III Cerauno 226–223 |
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Antíoco III Megas 223–187 |
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Laodice III | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Seleuco IV Filopátor 187–175 |
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Laodice |
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Antíoco IV Epífanes 175–164 |
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Apama |
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Demetrio I Sóter 162–150 |
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Antíoco V Eupátor 164–162 |
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| Alejandro I Balas 150–146 |
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Cleopatra Thea |
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Demetrio II Nicátor 145–125 |
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Antíoco VII Evergetes 138–129 |
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Antíoco VI Dioniso 144–142 |
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Seleuco V Filométor 126–125 |
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Antíoco VIII Grifo 125–96 |
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Cleopatra Trifena |
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Antíoco IX Eusebio 116–96 |
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| Seleuco VI Epífanes 96–95 |
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Antíoco XI Epífanes 95–92 |
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Filipo I Filadelfo 95–83 |
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Demetrio III Eucarios 95–88 |
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Antíoco XII Dioniso 87–84 |
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Antíoco X Eusebio 95–83 |
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Filipo II Filorromano 69–63 |
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Antíoco XIII Asiático 69–64 |
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Seleuco VII Cibiosactes 69–63 |
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