El Hombre de Cro-Magnon es el nombre con el cual se suele designar al tipo humano correspondiente a ciertos fósiles de Homo sapiens (es decir, la especie humana actual), en especial los asociados a las cuevas de Europa en las que se encontraron pinturas rupestres. Suele castellanizarse y abreviarse como cromañón, sobre todo para su uso en plural (cromañones). Se le denominó Hombre de Cro-Magnon (Piedra Grande), debido a una cueva francesa en la que se halló uno de sus fósiles. Su datación es entre hace 10.000 y 40.000 años. Su aparición se toma como el hito que da comienzo al Paleolítico superior desde el punto de vista antropológico.
El uso del concepto "hombre de Cro-magnon" como alternativo a otras denominaciones está abandonado por los prehistoriadores y paleontólogos en la actualidad, aunque puede encontrarse su uso en las publicaciones, normalmente como sinónimo de "homo sapiens" en el paleolítico, sin más precisiones.
No obstante, durante mucho tiempo se popularizó la errónea identificación de esos tres tipos humanos con las tres divisiones raciales de la antropología clásica: Cro-Magnon con la raza blanca o caucasoide, Grimaldi con la raza negra o negroide y Chancelade con los esquimales o raza amarilla o mongoloide.[2]
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El geólogo Louis Lartet descubrió los primeros cinco esqueletos en marzo de 1868 en la cueva de Cro-Magnon (cerca de Les Eyzies de Tayac-Sireuil, Dordogne, Francia), lugar del que obtienen su nombre.
Del estudio por Broca, Quatrefages, Hamy y Lartet de los restos de la cueva de Cro-Magnon (tres adultos varones, una mujer y un feto) se derivó una descripción que incluía como rasgos destacados una elevada altura -uno de los varones medía 1,80 m-, mentón prominente y gran capacidad craneal (1.590 cc). Además
El Hombre de Cro-Magnon se asoció desde su descubrimiento a la industria lítica denominada Auriñaciense (Modo 4) que fue identificada pocos años antes. No obstante, esta asociación no se considera en la actualidad de un modo muy estricto.
Vivía en cuevas y temporalmente en campamentos al aire libre. Sin que pueda considerárseles sedentarios, posiblemente mantenían un lugar preferente de residencia, que ocasionalmente abandonarían para trasladarse a otro. La forma de vida era cazadora-recolectora. Cazaba en grupo; los animales grandes, con trampas; y los pequeños, con piedras y saetas. Las mujeres recolectaban frutos.
La relación que pudo tener el hombre de Cro-magnon con el Hombre de Neanderthal durante las primeras etapas del Paleolítico Superior en Europa, zona en la que hubo poblaciones de ambas especies durante un breve periodo -hasta hace unos 29.000 años, o incluso unos 27.000 años en el sur de la Península Ibérica-, ha sido objeto de muchas especulaciones -si el contacto fue más o menos violento, si era posible la hibridación[4] -, aunque lo único cierto es que el neandertal se extinguió. Sus diferencias morfológicas suelen interpretarse como una adaptación a un clima frío en los neanderthales y una acusada neotenia en los cromañones. Se ha apuntado también la posibilidad de que los cromañones dispusieran de una mayor capacidad para el lenguaje (tanto del aparato fonador como cerebral, para el pensamiento simbólico), con las implicaciones que esto tendría para la vida social.[5]